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Presentación

El español

Dentro de la familia de las lenguas románicas, el español es el romance más ampliamente extendido y hablado. Es lengua oficial de 20 naciones (Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala, Honduras, México, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico y España) y está presente de manera significativa y creciente en Estados Unidos (tercer país del mundo en hispanohablantes). Se estima que en el mundo algo más de cuatrocientos millones de seres humanos lo tienen como lengua materna y otros varios millones como segunda lengua, sin contar con el número creciente de personas que en todos los países lo estudian y lo aprenden como lengua extranjera.

Lengua dinámica y en expansión, podría pensarse que esto por sí sólo ya es más que suficiente para hacer interesante su estudio y conocimiento, especialmente si se lo considera desde la perspectiva del fenómeno conocido como globalización. Sin embargo, muy al contrario, es otra de sus características, quizás la más esencial, la que, junto con lo anterior, contribuye a darle su verdadera importancia, por cuanto el español o castellano es el elemento común y aglutinador del mundo hispánico.

Efectivamente, lo español y la lengua es sólo una parte de lo hispánico, aunque una parte integradora. Lo que conocemos como civilización y cultura hispánica se ha caracterizado desde siempre por ser multicultural y multilingüística; y es precisamente la lengua española la que se convierte en el elemento común que permite adentrarse en todas las diferentes y polifacéticas manifestaciones que configuran lo hispánico. Si en algo destaca la trayectoria histórica de esta lengua, es en su contacto con las lenguas del mundo hispánico. El español ha compartido buena parte de su historia con otras lenguas de España, como el gallego, el vasco o el catalán, con las que hoy mantiene el estatus de cooficial en las respectivas comunidades autónomas donde se hablan estas lenguas (¡y otras!). En América presenta diferentes espacios comunes de interacción con el aimara, el quechua, el mapuche, el guaraní o el náhuatl, por citar sólo las lenguas más extendidas con las que ha estado históricamente en contacto.

Otro hecho destacado es que, como lengua milenaria, en español se ha escrito y se escribe una brillante literatura. Fue en el siglo XIII cuando recibió su primera codificacion como romance escrito gracias a la labor del rey castellano Alfonso X el sabio y la Escuela de Traductores de Toledo. De esta manera, en castellano se escribieron temas y asuntos de filosofía, medicina, historia, astronomía y otras materias reservadas antes al latín. Tras su etapa medieval, se convirtió en el primer romance y la primera lengua europea en contar con una gramática, elaborada (a imagen de la gramática latina) a finales del siglo XV por Nebrija, lo que supuso ponerlo en la concepción mental de la época a la altura de las lenguas clásicas latina y griega. Durante los siglos XVI y XVII fue tanto lo que se produjo en todo tipo de géneros literarios y de tal calidad que a este período se lo denominó Siglos de Oro. De hecho, no es de extrañar que la más universal de las obras literarias en español, El Quijote, se escribiese en esta época. En el siglo XVIII, y a imagen de la Académie Française, se crea la Real Academia Española de la Lengua, que favorecerá notablemente la escritura al hacer que la ortografía del español sea relativamente fácil de aprender y dominar, a la vez que contribuirá a la consolidación de la lengua culta gracias a sus sucesivas gramáticas y diccionarios. En el siglo XX a la tradición anterior se unirá la rica y fecunda literatura hispanoamericana a través de un gran conjunto de escritores de talento que han contribuido de manera notable a la cultura universal. En la actualidad, la literatura en español está aumentando considerablemente en cantidad y en calidad. A todo esto se une la presencia cada vez mayor del español en los foros internacionales (es una de las lenguas oficiales de la ONU y de la Comunidad Europea), el cine, la música y la cultura.

Existe, por lo tanto, una rica literatura escrita en una lengua de cultura que, a pesar de su notable extensión y de sus múltiples variedades y dialectos, sigue manteniendo una notable unidad, que se hace especialmente patente en la lengua culta. No importa dónde se vaya o el país donde se esté; la lengua, con las lógicas diferencias léxicas, es siempre la misma: "unidad en la diversidad y diversidad en la unidad". Ésta es otra de sus características. Como señalaba hace años el filólogo español Manuel Alvar "La lengua literaria [...] hace españoles a Vargas Llosa, García Marques, Carpentier [... y] hace americanos a Valle-Inclán, Unamuno, Salinas...".

En resumen, estudiar español supone aprender unas de las lenguas más habladas en el mundo, con una gran unidad en todos los países donde se habla, presente cada vez con mayor fuerza en los foros internacionales, la música y la cultura, y permite, finalmente, introducirse en el polifacético y apasionante mundo hispánico y disfrutar de una tradición literaria de siglos que ha producido obras literarias de gran calidad y belleza.